Cómo fijar el precio de tus servicios sin quedarte corto
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El precio por hora que sale de dividir mal
Fijar el precio de tus servicios casi siempre empieza con la misma cuenta equivocada: “quiero ganar $60,000 al año, hay 2,080 horas de trabajo al año, entonces cobro $29 la hora”. La división está bien hecha. Los supuestos están mal. Nadie que trabaja por su cuenta factura 2,080 horas, y de lo que cobra no se queda con todo.
El problema: las horas que no se facturan y los costos que no se ven
De una semana de cuarenta horas, una parte grande no es trabajo cobrable: cotizar, facturar, perseguir pagos, manejar entre clientes, comprar material, contestar mensajes, buscar el siguiente cliente. En un negocio de servicios de una sola persona, entre veinte y veinticinco horas facturables por semana es lo realista.
Y están las semanas que no existen. Vacaciones, enfermedad, días sin trabajo. Cincuenta y dos semanas se convierten en cuarenta y ocho.
La fórmula para fijar el precio de tus servicios
Trabaja al revés: parte de lo que necesitas y llega al precio.
- Lo que quieres quedarte al año: $60,000.
- Impuestos: el impuesto de self-employment es 15.3% sobre el 92.35% de tu ganancia neta, y encima va el impuesto federal sobre la renta. El porcentaje exacto depende de tus deducciones y de tu estado, pero apartar entre 25% y 30% de la ganancia neta es una planificación prudente. Para quedarte con $60,000, tu ganancia neta necesita rondar $80,000.
- Gastos del negocio: seguro, herramientas, gasolina, teléfono, programas, contabilidad. Digamos $12,000 al año. Ingresos necesarios: $92,000.
- Horas facturables: 48 semanas por 25 horas = 1,200 horas al año.
- Precio por hora: $92,000 entre 1,200 = $77 la hora.
$29 contra $77. La diferencia no es codicia: es la cuenta completa. Quien cobra $29 no está siendo accesible — está pagando de su bolsillo por el derecho a trabajar. Sobre 1,200 horas, esa distancia son $57,600 al año que se quedan en el bolsillo del cliente.
Qué hacer con ese número
Ese $77 es tu piso, no tu lista de precios. Tres decisiones concretas:
Cotiza por trabajo, no por hora. El cliente no compra horas, compra un resultado. Si un trabajo te toma seis horas, cotiza $462 — no “$77 la hora, más o menos seis horas”. Cotizar por trabajo también te premia cuando mejoras y terminas en menos tiempo, en vez de castigarte.
Revisa el número cada seis meses. Si tus gastos subieron o tus horas facturables bajaron, tu piso subió. Un precio que no se revisa se vuelve una pérdida silenciosa.
Apréndete la frase para levantarte de la mesa. Cuando un cliente no llega a tu piso, la respuesta honesta es: “ese presupuesto no alcanza para hacer bien este trabajo”. Un cliente por debajo de tu piso ocupa las horas que necesitas para uno que sí paga. Decir que no a tiempo es una decisión de negocio, no una grosería.
El siguiente paso
Este artículo cubre el marco general. En el Capítulo 04 · Precios, costos y ganancia encontrarás la hoja de horas facturables lista para llenar, el desglose de costos fijos y variables, cómo armar paquetes de precios por nivel, y las plantillas para presentarle un aumento de precio a los clientes que ya tienes. Si quieres el sistema completo, el paquete Estrategia de Negocio incluye todos los capítulos de negocios.
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